¿Por qué es importante un Plan de Ordenamiento Territorial Indígena en Kuna Yala?
El territorio de Kuna Yala enfrenta desafíos estructurales que requieren una respuesta integral, legítima y culturalmente pertinente. El deterioro de las islas coralinas, el hacinamiento en los cascos insulares, la presión sobre los ecosistemas costeros y el avance del cambio climático han puesto en evidencia la necesidad de planificar el territorio con visión de futuro.
Un Plan de Ordenamiento Territorial Indígena permitiría:
Adaptarse al cambio climático con dignidad
- Las islas están siendo afectadas por el ascenso del nivel del mar, la erosión costera y la pérdida de hábitat.
- Comunidades como Gardi Sugdub ya enfrentan procesos de reubicación, que deben ser ordenados, seguros y culturalmente respetuosos.
- El plan permitiría identificar zonas seguras en tierra firme, diseñar asentamientos sostenibles y proteger los vínculos culturales con el territorio.
Incluir proyectos estratégicos como la carretera Mortí–Muladub
- El sector oriental de Kuna Yala ha sido históricamente marginado por su lejanía y abandono.
- La carretera propuesta no es solo una vía: es un eje de conectividad territorial, que puede dinamizar la economía local, facilitar el acceso a servicios básicos y fortalecer la integración regional.
- Su inclusión en el plan permitiría garantizar que el trazado sea ambientalmente viable, socialmente legítimo y técnicamente fundamentado.
Impulsar modelos de conservación comunitaria
- El ordenamiento territorial permitiría delimitar áreas de conservación, uso tradicional y desarrollo, respetando los saberes ancestrales y fortaleciendo la gobernanza ambiental.
- Se podrían articular iniciativas de turismo ecológico, reforestación, monitoreo comunitario y protección de manglares.
Utilizar herramientas técnicas para decisiones estratégicas
- Imágenes satelitales, análisis geoespacial y estudios de vulnerabilidad permitirían fundamentar cada decisión con evidencia científica.
- Ejemplos como el Plan de Santa Isabel, impulsado por MIVIOT y CAF, demuestran que es posible construir hojas de ruta legítimas, democráticas y efectivas.
Mejorar las condiciones de vida sin perder la identidad
El plan permitiría reducir el hacinamiento, mejorar la infraestructura básica y garantizar que cada traslado o asentamiento preserve la pertenencia cultural.
La planificación no impone: acompaña, ordena y proyecta desde la base comunitaria.
Un Plan de Ordenamiento Territorial Indígena no es solo una herramienta técnica: es una expresión de autonomía, dignidad y visión colectiva.
Kuna Yala necesita una hoja de ruta construida desde sus raíces, con participación activa, sensibilidad narrativa y compromiso ambiental. La carretera, la reubicación climática y los modelos de conservación son ejemplos positivos de lo que puede lograrse cuando se ordena el territorio con identidad.
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